Hace aproximadamente un mes, empezó una historia trágica. Un familiar de mi empleada que emigró a EUA hace más de una década, procedente de una de las más recónditas aldeas de Quiché, falleció a causa de una intoxicación alcohólica. El cuerpo inerte en el patio de su casa fue recogido por la Oficina del Forense del Estado de New Jersey ( Regional Medical Examiner Office ). La noticia llegó a Guatemala con la incertidumbre y el desconocimiento total de cómo realizar la repatriación del cuerpo de Ismael, nombre del pariente fallecido de mi empleada. Ella acudió a mí para que la ayudara a encontrar el mecanismo para realizar la repatriación. Ninguno de los otros compañeros quería averiguar qué hacer por el miedo a ser deportados a Guatemala. Solo contaba con un número de teléfono que le proporcionó uno de los amigos de Ismael, también guatemalteco y “mojado” en EE.UU. Lo primero fue ingresar el número a Google y empezar a rastrear a qué oficina podría corresponder po...